jueves, 31 de julio de 2008

Stella Maris Sbacco. Óleo sobre tela

sábado, 19 de julio de 2008

Un poco de Tango...

Tríptico. Laura Najlis. Óleo sobre tela


Detalle




lunes, 14 de julio de 2008

María José Goncalves. Óleo sobre tela. 0,70 x 100 cm.
Romina Batistoni.Óleo sobre tela. 0,40 m x 0,50 m

jueves, 3 de julio de 2008




Óleo sobre tela .0,20 x 0,20 m.Daniela Varone



Óleo sobre tela 0,20 x 0,20 m .Daiela Varone




Estudio Degas.Óleo sobre tela. 0,35 x 0,45 m.Romina Batistoni





miércoles, 25 de junio de 2008

"Delfina". Grafito sobre papel. Julián Carrera

martes, 24 de junio de 2008

"Night" 100 cm x 80 cm. Óleo sobre tela. Martín Cascallar

domingo, 22 de junio de 2008

"Iguazú".Óleo sobre tela.Gustavo Guarasci
Mariana D ´Agostino.Óleo sobre tela

Mariana DÁgostino.Óleo sobre tela


Mariana D´Agostino .Óleo sobre tela



María Gauto.Óleo sobre tela




viernes, 30 de mayo de 2008

Guadalupe Kleimann.Óleos sobre tela

jueves, 15 de mayo de 2008

"Delta del Tigre"¨.Óleo sobre tela. 0,40 m x 0,50 m.Gustavo Guarasci

martes, 6 de mayo de 2008

"Bambú".Tríptico.Óleo sobre tela. Ana Herrera



viernes, 25 de abril de 2008

María Estela Martinez. 0,70 x 0,50 m. Óleo sobre tela

martes, 22 de abril de 2008

Estudio estampa japonesa.La gran ola.Óleo sobre tela 0,80 x 1,00 m. Daniela Varone

sábado, 19 de abril de 2008

Ushuaia.Óleo sobre tela.0,40 x 0,50 m. Gustavo Guarasci


miércoles, 16 de abril de 2008

JULIAN BEEVER EN BUENOS AIRES

. Beever se define como un artista callejero. Lleva más de diez años jugando con la perspectiva y desafiando al ojo humano. Tiene 47 años y vive en Bélgica. Considera que las obras deben estar en la calle, al alcance de todos. Por eso realiza sus dibujos en la vía pública. Aparte del arte en tres dimensiones, realiza réplicas de obras clásicas de los grandes maestros de las bellas artes, murales y también se dedica al trabajo de publicidad y marketing para empresas














martes, 15 de abril de 2008

Camila Trebliner.Óleo sobre tela

martes, 8 de abril de 2008

LOS PRIMEROS DE ABRIL

Lidia Cristiano.Óleo sobre tela
Estela Baco.Óleo sobre tela.

lunes, 31 de marzo de 2008

PERMANENCIA DEL ARTE


Por Guillermo Jaim Etcheverry
En el prólogo a su novela El negro del Narcissus, el gran escritor Joseph Conrad -ciudadano británico aunque nacido en 1857 en Berdic­zew, entonces parte de Polonia y en la actualidad de Ucrania- elabora una sugerente distinción entre el conocimiento y el arte. Conrad señala que el artista, al igual que el pensador y el científico, busca la verdad. Impresionado por el aspecto del mundo, el pensador se sumerge en ideas mientras que el científico lo hace en hechos. Ambos apuntan a cualidades humanas que nos orientan en la azarosa experiencia de vivir. En cambio, el arte apunta a una dimensión de nuestro ser que no depende de la sabiduría, sino que corresponde a una esfera muy distinta, y tal vez más permanente, de lo humano.
Efectivamente, en el curso del tiempo se producen grandes cambios en el conocimiento. Se van desechando ideas, se cuestionan realidades establecidas, aparecen nuevos hechos e interpretaciones que llevan incluso a discutir teorías que en determinado momento parecen ser las más sólidas. La historia de la ciencia proporciona numerosos ejemplos de esta evolución y, precisamente, es esa condición de provisionalidad del conocimiento la que explica su avance. Este carácter mutable que tiene el saber científico, al estimular el cuestionamiento permanente, constituye el motor que impulsa su progreso. Así, por ejemplo, a partir de la concepción que de la realidad física tenían los griegos, se han ido sucediendo a lo largo de los siglos muchas otras teorías para explicarla.
En el caso del arte, la situación es diferente. Para formalizar esta diferencia, Conrad realiza una muy acertada distinción entre aquello que constituye un don de lo humano y, por otro lado, lo que es adquirido. Aquel don -al que se dirigiría el arte- tiene un especial carácter de permanencia, de firmeza, de estabilidad. La creación artística se vincula con nuestra capacidad de experimentar placer, de sorprendernos. El arte está estrechamente relacionado con el ámbito del misterio, que es constitutivo y, por lo tanto, inseparable de nuestras vidas, compromete nuestro sentido de piedad, estimula la percepción de la belleza y, a veces, también del dolor. Mediante su obra, el artista no hace sino explorar la oscura aunque profunda sensación que todos experimentamos de pertenecer al conjunto de la creación.
Frente a una obra de arte, nos sentimos hermanados. Se establece así una suerte de solidaridad que termina por reunir las soledades de muchos. De este modo, el arte contribuye a crear una comunidad de sueños, de alegrías y de penas, de aspiraciones e ilusiones, de esperanzas y también de temores. Contribuye a que los seres humanos logren experimentar la sensación singular de sentirse íntimamente vinculados unos con otros.
Por eso, además del placer estético, hay que advertir en la creación artística esa importante función: generar y consolidar el espíritu de pertenencia a una comunidad. Nos permite comprobar que podemos compartir sentimientos con los demás humanos, independientemente de cualquier diferencia, incluso de tiempo y de espacio. Tanto frente a obras del pasado como de la actualidad podemos sentir hoy, junto a otros, igual asombro, similar placer, parecido deslumbramiento. No deja de sorprender esa suerte de comunión en el arte que se justifica, precisamente, por su característica de apelar a eso que Joseph Conrad, en el bello párrafo comentado, considera un don, algo intrínseco a la condición humana. Esta permanencia explica la singular continuidad del arte en el tiempo, su capacidad de atravesar las culturas, de tender un puente hacia los muertos y, también, paradójicamente, hacia quienes aún no han nacido.

viernes, 21 de marzo de 2008

Ana Laura Trapani.Óleo sobre fibrofácil
Daniela Ragatuso-Óleo sobre tela

jueves, 20 de marzo de 2008

Maniquí de Guadalupe....

Lateral izquierdo
Frente

Detalle espalda


Espalda



Lateral derecho



Óleo sobre papel.Guadalupe Kleiman